Colombia evalúa conexión de gasoducto para integrar el proyecto Ballenas LNG al sistema nacional
Colombia avanza en el fortalecimiento de su seguridad energética con el desarrollo del proyecto Ballenas LNG en La Guajira, una iniciativa que busca integrar una nueva infraestructura de importación de gas natural licuado (GNL) al sistema nacional de transporte.
La propuesta, impulsada por Transportadora de Gas Internacional (TGI), contempla la conexión del terminal con la red de gasoductos del país, lo que permitiría llevar el gas regasificado desde la costa Caribe hacia los principales centros de consumo.
En un contexto de creciente demanda y declinación de la producción doméstica, el proyecto podría convertirse en un elemento clave para reforzar la flexibilidad del mercado gasífero colombiano y consolidar el papel del GNL como fuente estratégica de suministro energético en los próximos años.
Un nuevo punto de entrada de GNL para Colombia
El proyecto Ballenas LNG contempla la instalación de una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) en la costa Caribe colombiana. Esta infraestructura permitiría importar cargamentos de gas natural licuado y transformarlos nuevamente en gas para su inyección al sistema nacional de transporte.
La iniciativa es impulsada por TGI en conjunto con Hocol, filial de Ecopetrol, que opera activos de hidrocarburos en la región de La Guajira.
De acuerdo con estimaciones preliminares de la industria, la terminal podría aportar entre 250 y 300 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) al sistema colombiano una vez entre en operación, contribuyendo significativamente a cubrir el déficit previsto en el mercado interno.
Integración con el sistema de transporte
Un componente clave del proyecto es la conexión con el Sistema Nacional de Transporte (SNT) de gas natural. Para ello se estudia la utilización o adaptación de infraestructura existente, incluyendo el gasoducto Ballena–Barrancabermeja, uno de los principales corredores que conecta la costa Caribe con el interior del país.
Esta conexión permitiría transportar el gas regasificado hacia los principales centros de consumo, incluyendo ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, así como zonas industriales y centrales de generación eléctrica.
La estrategia de integración busca maximizar el uso de la infraestructura existente y reducir los costos asociados al desarrollo de nuevas líneas de transporte.
Contexto del mercado gasífero colombiano
El desarrollo de nuevas infraestructuras de importación responde a un cambio estructural en el balance energético de Colombia. Durante décadas el país fue autosuficiente en gas natural gracias a la producción de campos costa afuera y en la región Caribe.
Sin embargo, el agotamiento progresivo de algunos yacimientos y el crecimiento de la demanda interna han llevado a las autoridades y empresas del sector a acelerar proyectos que permitan diversificar las fuentes de suministro.
Actualmente Colombia cuenta con una terminal de importación de GNL en operación: la instalación de SPEC LNG, ubicada en Cartagena, que entró en funcionamiento en 2016 y abastece principalmente al sector eléctrico durante periodos de alta demanda o restricciones de oferta.
La incorporación de Ballenas LNG representaría un punto estratégico de entrada de GNL en la costa Caribe, aumentando la flexibilidad del sistema gasífero nacional.
Inversión y cronograma
Las estimaciones preliminares de inversión para el desarrollo del proyecto Ballenas LNG se ubican entre US$50 millones y US$150 millones, dependiendo de la configuración final de la infraestructura y de los requerimientos regulatorios.
Si el proyecto avanza conforme a los planes actuales y obtiene las aprobaciones ambientales y regulatorias correspondientes, su entrada en operación podría producirse hacia 2027.
Perspectivas
La integración del proyecto Ballenas LNG al sistema nacional de transporte refleja la evolución del mercado gasífero colombiano hacia un modelo más flexible, donde el GNL jugará un papel creciente para complementar la producción doméstica.
En este escenario, la ampliación de la infraestructura de importación y transporte será clave para garantizar la seguridad energética del país, mantener la confiabilidad del sistema eléctrico y apoyar el desarrollo industrial en los próximos años.