Shell evalúa monetizar gas offshore de Venezuela mediante exportaciones de GNL vía Trinidad y Tobago
estaría avanzando en conversaciones con el gobierno de Venezuela para ampliar su participación en proyectos de gas natural offshore, en una estrategia orientada a monetizar reservas actualmente no desarrolladas mediante exportaciones de gas natural licuado (GNL) desde Trinidad y Tobago.
El interés de la compañía se concentra principalmente en áreas cercanas a la infraestructura gasífera de Trinidad y Tobago, incluyendo el campo Dragon y otras zonas asociadas al proyecto Mariscal Sucre, que en conjunto podrían contener cerca de 20 Tcf de recursos de gas. Según información publicada por Reuters y BNamericas, Shell busca utilizar la capacidad existente de la planta Atlantic LNG en Trinidad, donde posee una participación de 45%, para procesar y exportar el gas venezolano hacia mercados internacionales.
La estrategia responde tanto al potencial de las reservas venezolanas como a la necesidad de Trinidad y Tobago de asegurar suministro adicional de gas para sostener la operación de Atlantic LNG y de su complejo petroquímico. La instalación, considerada una de las principales infraestructuras de licuefacción de América Latina y el Caribe, ha operado por debajo de su capacidad debido a la declinación de la producción doméstica de gas en Trinidad. En 2025, las exportaciones de Atlantic LNG se ubicaron por debajo de los 9 millones de toneladas anuales (Mtpa). La capacidad instalada total de Atlantic LNG en Point Fortin, Trinidad y Tobago, es de aproximadamente 15 Mtpa, aunque su producción real en los últimos años se ha mantenido entre 12 y 13 millones de toneladas debido a restricciones en el suministro de gas natural.
Dentro de los proyectos clave figura Dragon, un campo offshore ubicado en aguas venezolanas con aproximadamente 4,5 Tcf de reservas. Shell y la estatal National Gas Company de Trinidad y Tobago obtuvieron previamente una licencia de 30 años otorgada por Venezuela para desarrollar el área, aunque el avance del proyecto ha dependido de autorizaciones regulatorias vinculadas a las sanciones estadounidenses sobre el sector energético venezolano.
En febrero de este año, Shell confirmó que las nuevas licencias generales emitidas por Estados Unidos permitirían avanzar con el proyecto Dragon, con expectativas de iniciar producción en aproximadamente tres años.
Paralelamente, la compañía también evalúa el desarrollo integrado del proyecto transfronterizo Loran-Manatee, ubicado entre Venezuela y Trinidad y Tobago. Reuters reportó recientemente que Shell estudia iniciar producción desde este campo a partir de 2027, apoyándose en la ampliación de infraestructura de transporte de gas hacia Trinidad.
El renovado interés internacional sobre el gas venezolano ocurre en un contexto de cambios regulatorios y esfuerzos del gobierno venezolano por atraer inversión extranjera al sector energético. En marzo, Shell firmó nuevos acuerdos de cooperación y desarrollo energético con autoridades venezolanas, incluyendo iniciativas offshore y onshore orientadas a acelerar proyectos gasíferos.
Para el mercado regional de GNL, el eventual desarrollo de estas reservas podría representar un factor relevante para la seguridad energética del Caribe y para la utilización de infraestructura existente en Trinidad y Tobago, en momentos en que América Latina y el Caribe continúan observando una creciente integración gasífera y una mayor necesidad de diversificación de suministro.