GNL en Perú: la crisis energética de 2026 evidenció el valor de la resiliencia en el transporte pesado y la minería
La crisis energética registrada en los primeros meses de 2026 se convirtió en una prueba sin precedentes para el sistema energético peruano. La combinación de factores geopolíticos internacionales y problemas de infraestructura local puso bajo presión a las cadenas logísticas del país y dejó una conclusión clara: la matriz energética utilizada en el transporte pesado puede marcar la diferencia entre preservar la rentabilidad o enfrentar pérdidas operativas.
De acuerdo con un análisis elaborado por Sandro Gil, CEO de CGE Business & Projects SAC, la experiencia vivida durante el denominado «doble shock» de 2026 permitió comprobar que el Gas Natural Licuado (GNL) no solo representa una alternativa más económica y ambientalmente favorable frente al diésel, sino también una herramienta estratégica para fortalecer la resiliencia energética de las operaciones logísticas y mineras en el Perú.
El doble shock que puso a prueba al mercado energético peruano
Durante febrero y marzo de 2026, el mercado peruano enfrentó simultáneamente dos eventos de alto impacto. En el escenario internacional, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente impulsaron una fuerte escalada de los precios del petróleo, mientras que a nivel doméstico la interrupción del sistema de transporte de gas de Camisea afectó parte del suministro interno.
Según el estudio de CGE Business & Projects SAC, el precio del diésel experimentó incrementos cercanos al 91 %, pasando de alrededor de S/11 a S/21 por galón, mientras que los precios del GNL permanecieron prácticamente estables. Esta diferencia permitió que las empresas que ya habían migrado hacia esta tecnología continuaran operando sin interrupciones significativas y sin absorber los elevados sobrecostos que afectaron al resto del mercado.
Transporte pesado y minería: sectores con mayor potencial
El análisis destaca que el transporte de larga distancia y la minería constituyen los segmentos donde el GNL presenta mayores ventajas competitivas, debido a sus elevados consumos energéticos y a la sensibilidad que tienen estas actividades frente a las variaciones en los costos del combustible.
Un tractocamión impulsado por diésel registra costos operativos superiores a los de una unidad alimentada con GNL. En una flota de 30 camiones, el ahorro acumulado durante cinco años podría superar los US$1,5 millones, incluso considerando las inversiones requeridas para la adaptación tecnológica. Asimismo, en las operaciones mineras ubicadas en zonas de altura, el GNL ofrece beneficios adicionales asociados a menores emisiones, reducción de ruido y mejores condiciones operativas.
La infraestructura de GNL continúa expandiéndose
La disponibilidad de infraestructura constituye uno de los pilares para la masificación del GNL en el país. En la actualidad, Perú cuenta con corredores de abastecimiento tanto en la zona norte como en el sur.
Entre los proyectos más relevantes destacan:
- El Corredor Verde desarrollado por Quavii y Promigas entre Lima y Chiclayo.
- La expansión del Corredor Camisea GNL impulsado por EVA Energy y el Consorcio Camisea.
- Los planes de Solgas para ampliar su red de estaciones.
- El proyecto binacional de LipiAndes, que busca conectar Lima con Puerto Montt mediante una red de aproximadamente 3.500 kilómetros.
La capacidad de almacenamiento criogénico de las estaciones permite además mantener inventarios independientes de la red de ductos, aportando una mayor seguridad de suministro ante posibles interrupciones.
La resiliencia energética como nueva ventaja competitiva
Uno de los conceptos más relevantes desarrollados en el documento es el de la resiliencia energética. Más allá del costo por kilómetro o de las tarifas de transporte, el estudio plantea que la capacidad de una empresa para mantener la continuidad operativa durante episodios de alta volatilidad constituye un elemento diferenciador cada vez más importante.
«La resiliencia ya no es un lujo. Es una ventaja competitiva», señala Sandro Gil en su análisis.
El autor sostiene que el GNL proporciona un doble blindaje:
- Protección frente a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.
- Mayor seguridad de suministro gracias a la capacidad de almacenamiento local.
Esta combinación permitió que muchas compañías mantuvieran márgenes positivos mientras otros operadores enfrentaban pérdidas derivadas del incremento del precio del diésel.
Perspectivas hacia 2040
Las proyecciones del Ministerio de Energía y Minas del Perú contemplan una expansión significativa del consumo de GNL en el transporte pesado durante las próximas décadas. Paralelamente, PROINVERSIÓN impulsa una cartera de proyectos vinculados al gas natural por aproximadamente US$2.900 millones, orientados a fortalecer la infraestructura y ampliar la cobertura de suministro.
En este contexto, el GNL aparece como una tecnología de transición clave para avanzar hacia la descarbonización del transporte pesado y facilitar, en el largo plazo, la incorporación de nuevas alternativas energéticas de cero emisiones.
Una reflexión para la industria
La experiencia de 2026 dejó una enseñanza importante para el sector logístico y minero peruano: la elección de la matriz energética ya no debe analizarse únicamente desde la perspectiva del ahorro inmediato, sino también desde la capacidad de las empresas para gestionar riesgos y garantizar la continuidad de sus operaciones.
Tal como concluye Sandro Gil en su trabajo, la verdadera pregunta ya no es si migrar al GNL, sino cuántas compañías estarán preparadas para afrontar la próxima crisis energética global.
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