viernes, octubre 7, 2022

Integración entre Brasil y Argentina en gas natural

En un artículo publicado en el blog del periodista Fausto Macedo (Estadão) y el abogado Ricardo Martínez afirma que desde las décadas de 1980 y 1990 existían planes para una integración energética entre Brasil y Argentina en el área del gas natural.

En ese momento, Argentina tenía una producción superior a sus necesidades y el período de mayor consumo argentino (invierno) coincidió con el período de abundancia en la matriz hidroeléctrica brasileña.

Por otro lado, el período de menor consumo en Argentina (verano) coincidió con la escasez de lluvias aquí, lo que hace que las dos economías sean complementarias en el uso eficiente del gas natural, que se exportaría a Brasil en los períodos oportunos.

Con la construcción del gasoducto Bolivia-Brasil (GASBOL), los planes de integración con el gas natural adjetivaron una dimensión mucho mayor, ya que comenzaron a considerar casi todo el Cono Sur, incluyendo, además de estos dos países, Chile, Argentina y Uruguay.

De hecho, como Bolivia y Brasil ya están integrados a través de gasoductos, sólo faltarían las conexiones menos complicadas –y más baratas– entre Brasil y Argentina, Bolivia y Chile, y Chile y Argentina, para cerrar el círculo de la región.

Brasil incluso ha construido un gasoducto desde Uruguaiana, en la frontera, hasta Porto Alegre, pero hasta ahora solo se han completado las fases 1 y 3.

El propósito de este gasoducto era, además del suministro de energía de una planta termoeléctrica en Uruguaiana con gas natural argentino (que se hizo), llevar más gas natural de Argentina a Porto Alegre. Esto se debe a que GASBOL llega a esta capital con un tamaño ya muy reducido después de pasar por estados que son grandes consumidores, como São Paulo y Paraná.

Los planes de integración del Cono Sur nunca han salido del papel, al menos hasta ahora, por diversas razones. Entre los cuales figuran temas fronterizos y de acceso al Océano Pacífico que han mantenido conversaciones entre Bolivia y Chile, y el primero incluso sugirió una prohibición a Argentina de pasar gas natural de sus yacimientos a Chile.

De hecho, Argentina también importa gas natural boliviano a través de un gasoducto construido originalmente para exportar energía argentina a Bolivia.

Entre Brasil y Argentina, los problemas de productividad en la cuenca del Neuquén combinados con detalles específicos de la legislación argentina sobre estas exportaciones enfriaron el tema hasta el punto de que la fase 2 del gasoducto Uruguayo – Porto Alegre nunca se construyó.

En cuanto a la interconexión entre Brasil y Argentina, la situación ha mejorado considerablemente en los últimos años. Con los recientes descubrimientos de gas de esquisto en Argentina, los viejos planes para importar gas natural argentino a Brasil han resucitado. Aquí vale la pena recordar, a su debido tiempo, que Brasil también cuenta con grandes yacimientos de esquisto bituminoso en Paraná, que incluso han sido explorados por Petrobras.

Así, una vez resueltos los obstáculos al flujo de gas natural entre Brasil y Argentina –lo que incluiría la construcción de la fase 2 del gasoducto uruguayo –Porto Alegre y/u otras instalaciones necesarias–, quizás incluso la crítica situación energética de Chile pueda resolverse con el flujo de gas natural argentina – Chile, integrando definitivamente no solo Brasil y Argentina con gas natural, sino también todo el Cono Sur del continente.

Fuente: Estadão.com / blog Fausto Macedo, re-publicado por Abegas | Traducción y Edición libre al español por GNL GLOBAL

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