México y los 20 años de su primera terminal de GNL: el inicio de una nueva era energética
Este año, México cumple veinte años desde el inicio de las operaciones de la infraestructura que marcó el comienzo de la industria del gas natural licuado (GNL) en ese país y que transformó profundamente el panorama energético mexicano durante las dos últimas décadas.
¿Por qué México necesitaba GNL?
A comienzos de los años 2000, México enfrentaba por un lado un fuerte crecimiento de demanda eléctrica, registraba una expansión industrial acelerada y se enfrentaba a limitaciones crecientes en producción doméstica de gas natural.
El noreste mexicano requería una fuente confiable de gas para alimentar nuevas centrales eléctricas e industrias estratégicas. En ese contexto, la primera terminal de GNL fue concebida como una solución de seguridad energética, una herramienta de diversificación de suministro, y al mismo tiempo, un mecanismo para garantizar combustible competitivo para generación eléctrica.
Asimismo, la primera terminal permitió reducir riesgos de abastecimiento y apoyó la expansión industrial del corredor energético e industrial del Golfo de México.
Terminal de LNG de Altamira: la primera terminal de importación de GNL en México y en América Latina continental
La Terminal de LNG Altamira (TLA), ubicada en el Puerto Industrial de Altamira, Tamaulipas, sobre la costa del Golfo de México, inició operaciones comerciales en agosto de 2006 cuando recibió su primer cargamento de GNL procedente de Nigeria — un viaje de 14 días que marcó un hito para México y para toda América Latina continental.
La terminal fue desarrollada originalmente como una empresa conjunta (joint venture) entre Royal Dutch Shell (50%), Total (25%) y Mitsui & Co. (25%). Shell fue el promotor original del proyecto; Total se incorporó a la JV en 2003 y Mitsui en 2004, completando la estructura accionaria que llevaría la terminal a su comisionamiento.
El proyecto fue ejecutado por un consorcio: IHI (Ishikawajima-Harima Heavy Industries), ICA Fluor y diversas empresas tecnológicas y de automatización industrial, bajo un esquema de ingeniería acelerada (fast-track) que empleó aproximadamente 1,500 trabajadores de construcción, con la mayor parte de la ingeniería realizada en México. Fluor, uno de los contratistas Ingeniería, Procura y Construcción (EPC) globales de mayor experiencia en infraestructura de GNL, describe el proyecto en su registro oficial como «el primer proyecto de infraestructura energética de este tipo en América Latina».
El primer cargamento de GNL en la historia de México
El 17 de agosto de 2006 arribó a la terminal de LNG de Altamira el primer cargamento de GNL jamás recibido en México. El buque SS Gracilis, operado por Shell, transportó aproximadamente 138.000 m³ de GNL provenientes de la planta Nigeria LNG, luego de un viaje de más de 6.200 millas náuticas y 14 días de navegación desde África Occidental.
Este momento marcó el inicio de la fase de commissioning de la terminal y el nacimiento formal de la industria de GNL mexicana.
La llegada del primer cargamento de GNL no solo representó un hito para México, sino también fue uno de los desarrollos energéticos más relevantes de América Latina en ese momento. El proyecto abrió la puerta a una nueva etapa de diversificación energética, fortalecimiento del sector eléctrico y posterior expansión de infraestructura gasífera en toda la región.

La terminal fue diseñada como una terminal de importación y regasificación de GNL. La infraestructura incluía dos tanques de almacenamiento de 150,000 m³ cada uno y una jetty (muelle especializado) capaz de recibir buques de GNL con una capacidad de hasta 216,000 m³. La capacidad inicial de envío era de 300 millones de pies cúbicos por día (MMcf/d), que se amplió a 500 MMcf/d a partir de enero de 2007.| LNG Terminal Altamira. Imagen cortesía de Vopak.
El contrato ancla: la CFE como cliente principal
El proyecto fue viable gracias a un contrato de suministro de largo plazo de 15 años firmado con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la empresa eléctrica estatal mexicana, por un volumen de 5,2 mil millones de metros cúbicos (Bcm) anuales de gas regasificado. Las entregas comerciales de gas a CFE comenzaron en noviembre de 2006, tres meses después del primer cargamento. El gas se destinaba a abastecer plantas de generación eléctrica en el noreste del país, incluyendo la central termoeléctrica Altamira V, para apoyar la creciente demanda industrial de esa región.
La totalidad de la capacidad de envío de la terminal fue contratada en firme para un período de largo plazo, lo que otorgó la estabilidad financiera necesaria para la inversión de capital inicial.
La puesta en marcha de Altamira posicionó a México como el tercer importador latinoamericano en desarrollar infraestructura GNL de gran escala, detrás de Puerto Rico (2000) y República Dominicana (2003).
Durante gran parte de la década de 2000 y principios de 2012, México fue visto principalmente como un importador estratégico de gas natural, un consumidor de GNL para generación eléctrica y un mercado clave para traders internacionales.
Costa Azul y Manzanillo: México completa su arco de importación en ambas costas
El éxito inicial de la terminal de LNG de Altamira impulsó una segunda ola de inversión que convertiría a México en el país con más capacidad diversificada de importación de GNL en América Latina. En apenas seis años desde la apertura de la terminal de LNG de Altamira, México contaba con tres terminales operativas — una en el Golfo y dos en el Pacífico — con una capacidad combinada de más de 2,2 Bcf/d.
Energía Costa Azul (2008): la primera terminal de GNL en la costa del Pacífico de América del Norte
La Terminal Energía Costa Azul, ubicada a 23 kilómetros al norte de Ensenada, Baja California, inició operaciones comerciales en mayo de 2008, convirtiéndose en la primera terminal de GNL en la costa del Pacífico de toda América del Norte. El proyecto fue promovido por Sempra Energy (hoy Sempra Infrastructure) con la participación de Shell International Gas Limited como socio en la construcción, y contó con un contrato EPC adjudicado en enero de 2005.
El primer cargamento recibido en Costa Azul fue transportado por el buque Al Safliya, de 210.000 m³, con GNL procedente de Qatar. La terminal, con una capacidad de procesamiento de hasta 1 Bcf/d — la mayor de sus pares en México — fue diseñada originalmente para abastecer tanto la Baja California mexicana como el mercado del sur de California en Estados Unidos, a través de un gasoducto de 45 millas que conecta con el sistema Bajanorte.
Sempra Energy recibió un contrato de 15 años de la CFE por un promedio de 130 MMcf/d, valorado en 1.400 millones de dólares, para abastecer la planta termoeléctrica Presidente Juárez en Rosarito, Baja California. El costo total de la terminal fue de aproximadamente 975 millones de dólares.
KMS Terminal Manzanillo (2012): la terminal más utilizada de México
La Terminal de GNL de Manzanillo, también conocida como KMS Terminal, inició operaciones en 2012 como empresa conjunta de Mitsui & Co. (37,5%), Samsung (37,5%) y Korea Gas Corporation — KOGAS — (25%). Con un costo de construcción estimado en 900 millones de dólares, la terminal fue diseñada para abastecer con gas natural las plantas de generación eléctrica de la región Centro-Occidente de México, incluyendo la central termoeléctrica Manuel Álvarez Moreno en Manzanillo, Colima.
Su posición geográfica le otorgó una ventaja estructural única: la terminal es el punto de entrada natural para gas destinado a Guadalajara y otros centros de consumo del centro del país, distribuido a través del gasoducto de 310 kilómetros hacia Guadalajara. Históricamente, sus principales proveedores de GNL han sido los exportadores del Pacífico, con Perú LNG como fuente recurrente.
La Agencia de Información de Energía de los EE. UU. (EIA) confirmó que en 2013–2014, la Terminal de Manzanillo operó con una utilización promedio del 85%, convirtiéndola en la más activa de las tres terminales de importación de México en ese período.
La venta de Altamira: a Vopak y Enagas
Apenas cinco años después de su inauguración, la terminal de LNG de Altamira cambió de manos en una transacción que marcó un punto de inflexión en la estrategia de sus propietarios fundadores. En junio de 2011, Shell, Total y Mitsui vendieron el 100% de sus participaciones en la terminal por 408 millones de dólares a una empresa conjunta creada entre la holandesa Royal Vopak (60%) y la española Enagas (40%), con control de gestión compartido.
Para Vopak, la adquisición de Altamira representó su segunda terminal independiente de regasificación de GNL a nivel mundial, tras la apertura del Gate Terminal en los Países Bajos en septiembre de ese mismo año. Para Enagas — operador técnico del sistema de gas en España y principal infraestructura de GNL en ese país — era su quinta terminal de GNL y la primera fuera de España.
Bajo la gestión de Vopak/Enagas, la Terminal de GNL de Altamira continúa operando como el único punto de importación de GNL en la costa del Golfo de México. Su capacidad actual es de 5,7 Bcm anuales y opera bajo los más altos estándares técnicos y de seguridad de la industria internacional de GNL.
La revolución del shale cambió todo: de importar GNL a importar por gasoductos
El contexto que imaginaron los promotores de Altamira, Costa Azul y Manzanillo cuando construyeron sus terminales entre 2003 y 2012 era el de un México crecientemente dependiente de las importaciones de GNL. La realidad tomó un rumbo radicalmente diferente.
La explosión de la producción de gas de esquisto en Texas — particularmente en las cuencas del Eagle Ford y el Pérmico — transformó a Estados Unidos de importador neto en el mayor productor de gas natural del mundo, con precios histórica y estructuralmente por debajo de los del GNL internacional. La expansión de la red de gasoductos trans-fronterizos — Comanche Trail, Trans-Pecos, Los Ramones, el sistema Wahalajara — fue cerrando sistemáticamente los mercados que el GNL importado había abastecido. El gas del Pérmico y del Eagle Ford era más barato, más accesible y llegaba por tubería, sin los costos de licuefacción y regasificación del GNL.
La EIA documentó con precisión el proceso: «Con el crecimiento de la producción shale de EE.UU. y el declive de los precios del gas natural, la necesidad de importaciones de GNL en México disminuyó».
Entre 2012 y 2020, las exportaciones de gas natural de EE.UU. a México por gasoducto crecieron de manera sostenida, cuadruplicándose en menos de una década. Según la EIA, las exportaciones de EE.UU. a México establecieron un récord mensual en julio de 2015 con 3,3 Bcf/d, mientras que las importaciones mexicanas de GNL caían un 7% en el primer semestre del mismo año.
El resultado fue visible en las cifras de utilización. Para 2015, la EIA reportaba que la Terminal de Costa Azul operaba a apenas el 4% de su capacidad nominal desde 2011, a pesar de tener un contrato de largo plazo con el proyecto de licuefacción Tangguh en Indonesia. La razón: el gas estadounidense disponible vía gasoducto era más económico para los compradores del sur de California y de Baja California que el GNL importado.
A partir de entonces, el gas estadounidense comenzó a dominar gran parte del suministro mexicano, mientras algunas terminales de GNL operaban principalmente como respaldo estratégico.
No obstante, la terminal de LNG de Altamira mantuvo un rol relevante: como infraestructura crítica de seguridad energética, respaldo operacional, y como punto flexible de suministro durante eventos de disrupción de gasoductos o alta demanda.
Para 2025, las exportaciones de gas natural de EE.UU. a México por gasoducto alcanzaron un nuevo récord histórico de 7,5 Bcf/d en mayo, según la EIA, con una capacidad instalada trans-fronteriza de aproximadamente 14,8 Bcf/d y una utilización del 43%. El mercado de gas natural de México se había recableado estructuralmente alrededor del suministro estadounidense.
El giro México se convierte en exportador de GNL
Las mismas condiciones que hacían al GNL de importación poco competitivo — la abundancia de gas barato de EE.UU. — luego del 2020 se convirtieron en el activo más valioso para exportar GNL desde suelo mexicano hacia los mercados internacionales.
México puede importar gas natural de EE.UU. a precios Henry Hub (históricamente entre $2 y $4/MMBtu), licuefactarlo en sus costas y exportarlo a los mercados asiáticos y europeos donde los precios TTF y JKM oscilan entre $10 y $20/MMBtu. El diferencial de precio justifica la inversión en infraestructura de licuefacción. Y para eso, las mismas terminales de regasificación que habían quedado subutilizadas ofrecen la infraestructura portuaria, los permisos y las conexiones a gasoductos necesarias.
Altamira FLNG (2024): el primer cargamento de GNL exportado desde México
El 19 de julio de 2024, New Fortress Energy (NFE) anunció formalmente el logro del primer GNL producido por su unidad flotante de licuefacción Fast LNG (FLNG 1), fondeada frente al puerto de Altamira, Tamaulipas — el mismo enclave donde en 2006 México recibió su primer cargamento de GNL importado. NFE describió el hito en su comunicado oficial como «el proyecto de GNL a gran escala desarrollado más rápidamente en la historia».
La tecnología FLNG de NFE es una innovación propietaria que combina módulos de licuefacción con plataformas tipo jack-up o infraestructura offshore similar, permitiendo tiempos de despliegue radicalmente más cortos que una planta de licuefacción onshore convencional. Con una capacidad de producción de 1,4 MTPA(~70 TBtu anuales).

Imagen cortesía de New Fortress Energy
NFE tiene en construcción un segundo módulo FLNG (FLNG 2) en Altamira, con financiamiento comprometido de 700 millones de dólares, que se espera completar en 2026.
Energía Costa Azul LNG Fase 1 (2026): el proyecto de exportación de mayor escala
La transformación más emblemática de la historia de las terminales mexicanas de GNL es la de Costa Azul en Ensenada, Baja California. La misma terminal que en 2008 recibió el primer cargamento de GNL en la costa del Pacífico norteamericano, y que operó prácticamente inactiva durante la mayor parte de la década siguiente, está siendo reconvertida en una terminal de exportación de GNL.

Proyecto Energía Costa Azul (ECA). Imagen cortesía ECA LNG
Sempra Infrastructure (subsidiaria de Sempra) y TotalEnergies tomaron la Decisión Final de Inversión (FID) en noviembre de 2020 para añadir capacidades de licuefacción a la terminal existente. La Fase 1 incluye un tren de licuefacción con capacidad nominal de 3,25 MTPA, bajo un contrato EPC llave en mano con TechnipFMC firmado en febrero de 2020, con una inversión estimada de 2.000 millones de dólares en la primera fase. TotalEnergies y Mitsui & Co. acordaron adquirir conjuntamente 2,5 MTPA bajo contratos de compraventa (SPA) a 20 años.
El Departamento de Energía de Estados Unidos confirmó el 20 de marzo de 2026 que la construcción del proyecto está «prácticamente completa» y que ECA Liquefaction espera iniciar las exportaciones «en el corto plazo», con operaciones comerciales formales proyectadas para el verano de 2026.
México: Exportador de GNL
Veinte años después de la llegada del primer cargamento de GNL a la terminal de LNG de Altamira, México ya no es únicamente un importador de GNL. El país atraviesa actualmente una transformación energética que busca posicionarlo como un hub estratégico para el mercado asiático y un puente natural entre el abundante gas shale estadounidense y los mercados internacionales.
En este nuevo escenario, proyectos como Costa Azul LNG, Mexico Pacific, Amigo LNG y Altamira FLNG están redefiniendo el posicionamiento energético de México dentro de la industria internacional del GNL. Estas iniciativas buscan aprovechar la cercanía con la producción shale de Texas y la privilegiada ubicación geográfica del país para exportar GNL hacia Asia y otros mercados de alta demanda.
Esta evolución representa una transformación histórica para el país. México importaba GNL para cubrir déficits energéticos internos y fortalecer su sistema eléctrico. Hoy, el país busca consolidarse como un exportador relevante dentro del mercado global de GNL, participando activamente en las nuevas dinámicas de seguridad energética y diversificación de suministro a nivel mundial.
Una infraestructura que cambió el mapa energético mexicano
La terminal de LNG de Altamira no solo inauguró la era del GNL en México. También introdujo nuevas capacidades técnicas, aceleró la profesionalización de la industria GNL en el país y fortaleció significativamente la infraestructura gasífera nacional.
Además de garantizar seguridad energética durante momentos críticos de crecimiento de demanda, la terminal de LNG de Altamira abrió el camino para el desarrollo posterior de nuevos terminales, gasoductos y proyectos estratégicos vinculados al gas natural y al GNL. La infraestructura construida alrededor de este primer terminal permitió que México desarrollara una mayor integración energética con América del Norte y sentó las bases para el posicionamiento energético que hoy comienza a consolidarse.