IEA: El suministro de GNL puede reducir sus emisiones en más del 60 % con tecnologías actuales
La Agencia Internacional de Energía (IEA) publicó recientemente el informe “Assessing Emissions from LNG Supply and Abatement Options”, una evaluación técnica que revela el impacto climático del gas natural licuado (GNL) y traza un mapa claro de oportunidades para reducir significativamente sus emisiones a lo largo de toda la cadena de suministro.
Según la IEA, las emisiones derivadas de la producción, licuefacción, transporte y regasificación del GNL alcanzan aproximadamente 350 millones de toneladas equivalentes de CO₂ por año, de las cuales un 70 % corresponde a dióxido de carbono (CO₂) por combustión o venteo, y un 30 % a emisiones fugitivas de metano.

GNL frente al carbón: ¿barrera superada?
El informe destaca que en 2024, más del 99 % de los cargamentos globales de GNL emitieron menos gases de efecto invernadero que el carbón, con un promedio de 25 % menos emisiones al nivel del consumidor final. Sin embargo, la IEA advierte que esta comparación no debe ser el estándar de sostenibilidad. La verdadera meta debe ser reducir drásticamente la huella de carbono del GNL por sí misma, independientemente de si es más limpia que el carbón.
¿Es posible una reducción de más del 60 %?
Sí. De acuerdo con la IEA, la industria del GNL tiene el potencial de reducir más del 60 % de sus emisiones actuales utilizando tecnologías disponibles hoy en día. Entre las principales estrategias se encuentran:
- Reducción de fugas de metano: representa una oportunidad de reducir alrededor de 90 Mt CO₂-eq al año, el 25 % de las emisiones totales. La mitad de estas reducciones se podrían lograr sin costos netos adicionales.
- Eliminación de venteos y quemas rutinarias: controlando el flaring en las instalaciones de producción y licuefacción.
- Mejoras de eficiencia energética en procesos clave.
- Captura y almacenamiento de carbono (CCUS): una opción efectiva especialmente en plantas de licuefacción.
- Electrificación con energía limpia: podría evitar otras 110 Mt CO₂-eq al año, al sustituir energía fósil en terminales e instalaciones upstream.
Una hoja de ruta crítica para la transición
Este nuevo análisis se alinea con la creciente presión global para que el GNL contribuya a una transición energética más limpia. El informe fue presentado en la Conferencia 2025 de Productores y Consumidores de GNL, reforzando el llamado urgente a los países y empresas a reducir el impacto ambiental de la cadena de valor del GNL.
¿Qué implicaciones tiene esto para América Latina y el Caribe?
En un contexto donde América Latina se consolida como un hub emergente de GNL, los operadores regionales, tomadores de decisiones y empresas proveedoras enfrentan el desafío y la oportunidad de incorporar soluciones bajas en carbono desde el diseño de nuevos proyectos.
- Productores y operadores deben priorizar tecnologías de detección de fugas, gestión del flaring, electrificación y CCUS.
- Gobiernos y reguladores pueden aplicar normas específicas sobre metano, incentivos para captura de carbono y requisitos de eficiencia energética.
- Inversionistas están cada vez más enfocados en financiar proyectos que demuestren rutas claras hacia la descarbonización.
- El GNL puede seguir desempeñando un papel fundamental en la seguridad energética y la diversificación de la matriz energética regional. Pero para sostener su legitimidad como fuente de transición, debe alinearse con los compromisos climáticos globales. El mensaje de la IEA es claro: la reducción de emisiones en el GNL es técnicamente viable, económicamente sensata y urgentemente necesaria.